Hora espejo 23:23: significado, ángel Haiaiel y tarot

Hora espejo 23:23 en cifras blancas sobre un cielo estrellado violeta
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Última de las horas espejo antes de medianoche, las 23:23 hablan de cerrar un capítulo sin pesar para abrir otro, con el amor como hilo conductor. Su ángel, Haiaiel, tiene fama de ayudar a elegir bien y a no dejarse engañar. Su carta es el Papa del Tarot de Marsella, a la que llegan mediante un pequeño cálculo.

Última de las horas espejo antes de medianoche, las 23:23 hablan de cerrar un capítulo sin pesar para abrir otro, con el amor como hilo conductor. Su ángel, Haiaiel, tiene fama de ayudar a elegir bien y a no dejarse engañar. Su carta es el Papa del Tarot de Marsella, a la que llegan mediante un pequeño cálculo.

¿Qué significa la hora espejo 23:23?

Un capítulo que se cierra no tiene por qué haber fracasado. El que mencionan las 23:23 está escrito, sin más. Una relación, un puesto, una ciudad, una forma de vivir pueden haber cumplido su ciclo sin que nada haya salido mal, y no hace falta buscarles una culpa para aceptar pasar a lo siguiente.

Yo veo sobre todo una trampa en esos momentos: el pesar. Te preguntas si hiciste bien, repasas las escenas, mantienes un ojo en el retrovisor. Las 23:23 sugieren partir con las manos libres. Lo que te llevas del capítulo anterior, la experiencia, los vínculos, lo que has aprendido, te seguirá de todos modos.

Queda lo que une el antes y el después. La hora lo nombra sin rodeos: el amor, en sentido amplio, el que sientes por las personas que cuentan, por lo que haces, por ti. Es él quien orienta el nuevo comienzo, mucho más que el miedo a quedarte donde estás.

El ángel de la guarda de las 23:23: Haiaiel

Cuando se cambia de rumbo, se presta oído con más facilidad a los malos consejos. Haiaiel es el ángel de esa vigilancia. Se le atribuye una protección contra el engaño y la manipulación, y una ayuda para elegir la mejor opción cuando se presentan varias. Benévolo, mantiene la compostura en medio de la agitación, y es esa serenidad lo que se busca a su lado.

Su lugar en la noche se debe a un cálculo. Los 72 ángeles de la Cábala se relevan a lo largo del día por turnos de veinte minutos, lo que cubre exactamente las 24 horas (72 por 20 minutos). Número 71 de la lista, Haiaiel toma su turno cuando han transcurrido setenta franjas desde medianoche, es decir, a las 23:20, y lo mantiene hasta las 23:40. De 23:00 a 23:20, es el ángel anterior quien vela.

Después de él solo queda un ángel, Mumiah, el número 72 y último, hasta medianoche. Luego las 00:00 abren la franja de Vehuiah, el primero, y el día vuelve a empezar. Las 23:23 se sitúan, por tanto, muy cerca del final del ciclo de los ángeles, lo que encaja bien con una hora que habla de cerrar.

Puedes confiarle la decisión que te ocupa, en pensamiento, en una oración o durante una breve meditación. También eres libre de no pedirle nada.

Las 23:23 y el Tarot de Marsella: el Papa

El Tarot de Marsella se detiene en el XXI, con el Mundo, y el Loco no tiene número. No existe, por tanto, ninguna lámina XXIII. Para atribuir una carta a las 23:23, se reduce su número como en numerología: 2 + 3 = 5, y la quinta lámina es el Papa. Las 23:23 comparten así su carta con las 05:05, que la llevan por derecho propio.

La lámina muestra a un hombre sentado, tocado con una tiara. En su mano enguantada sostiene un báculo de triple cruz, y con la otra bendice. Dos columnas lo enmarcan, dos personajes están a sus pies. Todo en la carta habla de autoridad, pero de una autoridad vuelta hacia quienes acuden a ella.

El Papa es la carta de la experiencia y de la aprobación. Bendice, aconseja, aporta el apoyo de una persona de peso. A las 23:23, da al nuevo comienzo un color particular, el de un cambio acompañado. Nada te obliga a decidirlo todo sin ayuda: la opinión de una persona con experiencia, un mentor, alguien mayor que tú, una amiga de toda la vida, puede ahorrarte muchos rodeos. La vigilancia de Haiaiel se une aquí a la carta. Falta saber, eso sí, a quién conceder tu confianza.

Las barajas Rider-Waite-Smith conservan el número 5 pero cambian el nombre: el Papa pasa a llamarse el Hierofante, The Hierophant.

Las 23:23 en numerología

La numerología que aplico a las horas espejo solo mira el número de las horas, y siempre de la misma manera. Una cifra sola, de 00 a 09, se lee tal cual. Dos números maestros, el 11 y el 22, escapan al cálculo. Todos los demás se suman hasta dejar una sola cifra.

El 22 de las 22:22 se conserva, por tanto, entero. El 23 no tiene ese estatus: 2 + 3 dan 5, la misma suma que designó al Papa. Las 23:23 se unen así a las 05:05 y a las 14:14, que se reducen a la misma cifra.

El 5 es la cifra del movimiento concreto. Se relaciona con los traslados, los viajes, las mudanzas, con todo lo que desplaza una vida de un lugar a otro. Da al nuevo capítulo de las 23:23 una forma muy terrenal: una dirección que cambia, un trayecto, un puesto en otro sitio, quizá. Eso no significa que se anuncie nada (una cifra nunca ha firmado un contrato de alquiler). Pero si un cambio de este tipo te ronda la cabeza, la cifra lo respalda.

Las 23:23 en el amor

Es en el amor donde más se nota la claridad de las 23:23.

Si no tienes pareja

Después de una historia terminada, a veces se decide no esperar nada más, o pasar un tiempo sin pareja. Las 23:23 respetan esa elección y le añaden un matiz: deja la puerta entreabierta. Un encuentro podría hacerte cambiar de opinión, y nada te obliga a descartarlo por principio. La hora no te promete ninguno. Solo te pide que no cierres con llave.

En cuanto a la llama gemela, que a menudo se busca detrás de las horas dobles, las 23:23 guardan silencio al respecto: ninguna hora señala a la persona que te estaría destinada.

Si tienes pareja

El Papa bendice, y se podría creer que empuja al compromiso. Las 23:23 dicen otra cosa: no te comprometas por obligación. Compartir casa, casaros, lanzar un proyecto en común: eso se decide porque lo deseáis tú y tu pareja, no porque el entorno se impaciente o porque «ya va siendo hora». La única aprobación que cuenta, aquí, es la vuestra. Y si hay algo que decirle a la otra persona, la hora se inclina por la claridad, aunque cueste un poco.

Las 23:23 en el trabajo y en el dinero

Una pregunta sencilla, para empezar: ¿qué te gustaba, al principio, de tu oficio? Si la respuesta se ha perdido por el camino, la hora sugiere recuperarla. Puede pasar por un nuevo proyecto en el mismo puesto, o por una formación que lleve a otro lugar.

El 5 de la numerología asocia el éxito a los esfuerzos constantes, y ese es el segundo consejo de la hora. Un golpe de efecto deslumbra un día. Un progreso regular, en cambio, se sigue viendo al cabo de un año.

En cuanto al dinero, las 23:23 no hacen ninguna promesa. Solo aconsejan no comprometer tu presupuesto en un impulso, justo en el momento en que cambias de capítulo.

¿Qué hacer al ver las 23:23?

A una hora tan tardía, los gestos más sencillos son los que mejor encajan. Cuatro ideas, para elegir libremente:

  • Escribir, antes de dormir, lo que dejas atrás. Bastan unas líneas, y el cuaderno puede quedarse cerrado después.
  • Dar las gracias a alguien que ha contado en el capítulo que termina, aunque sea brevemente, aunque sea al día siguiente.
  • Lanzarte un reto nuevo, a tu medida: un libro que no habrías elegido, un trayecto desconocido, un aprendizaje aplazado desde hace tiempo.
  • Si una elección te ocupa, poner las opciones una al lado de otra en una hoja, y luego dejar pasar la noche antes de decidir.

Las piedras de las 23:23

Dos piedras van bien con esta hora: la primera responde a su carta, la segunda al paso que describe. Evocan, no deciden.

El lapislázuli, ese azul profundo que los pintores molían antaño, se asocia a la sabiduría y a la verdad, la que se busca más allá de las apariencias. Responde al Papa, figura de experiencia, y a la vigilancia de Haiaiel ante lo que engaña. Lo encontrarás en nuestras joyas de lapislázuli.

La labradorita se relaciona con la renovación, con la intuición y con una protección discreta, tres palabras que convienen a un cambio de rumbo. Es la piedra engastada en nuestras joyas de labradorita.

Tus preguntas sobre las 23:23

¿Ver las 23:23 quiere decir que alguien piensa en mí?

Una hora no informa sobre los pensamientos de los demás, y me vería en un apuro para decirte lo que pasa por la cabeza de alguien. Si una persona te viene a la mente al ver esas cifras, eres ante todo tú quien piensa en ella. Lo que eso dice de tus expectativas quizá merezca que te detengas en ello.

¿La hora espejo 23:23 es buena o mala señal?

Las 23:23 no tienen nada de presagio. Que hablen de un capítulo que se cierra no hace de ellas una hora inquietante: el final del que se trata prepara una partida. Una hora nunca trae desgracia, ni garantiza tampoco que todo vaya a ir bien.

¿Qué diferencia hay con la hora invertida 23:32?

Las dos horas comparten el mismo ángel. Las 23:32 caen todavía en la franja de Haiaiel, que se extiende hasta las 23:40. Sus lecturas no se confunden por eso, puesto que las 23:32 no son una hora espejo. Las horas invertidas tienen su lugar en la sección, junto a las horas espejo.

Ver las 23:23 tras la pérdida de un ser querido: ¿qué pensar?

Tras una pérdida, una hora que habla de cerrar un capítulo puede tocar una fibra sensible. Nadie puede afirmar que sea un mensaje de la persona desaparecida, y yo me guardaré de hacerlo. Si las 23:23 reavivan un recuerdo, o la sensación de que esa persona sigue presente en ti, deja que venga. Y si la hora habla de cerrar, no te pide que pases esa página más deprisa de lo que puedes.

Y tú,
¿qué opinas?

Una pregunta, una experiencia, otra forma de verlo… El descubrimiento continúa también en el intercambio.

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