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Seguro que ya has oído hablar de la numerología. Pero ¿qué es concretamente? ¿Es fácil de aprender?
No voy a enseñarte LA numerología, sino «una» de las numerologías que pueden relacionarse con el esoterismo. En efecto, creo que la numerología puede aplicarse a distintos ámbitos (estudio de una persona o retrato, análisis de un año, decisiones vitales, etc.).
En numerología, se considera que cada letra posee un valor numérico. Este no depende únicamente del número de letras que forman tu nombre: cada letra aporta una especie de «carácter», de claves para abrir puertas insospechadas.
Así, tu apellido, tu nombre y tu fecha de nacimiento pueden servir para «sacarte el retrato». Luego, cada cual tiene su propia opinión sobre si los números pueden influir de verdad en nuestras vidas.
Te invito especialmente a acudir a algunos sitios de internet que, en esta época de internet gratuito, ponen tu estudio a tu disposición. Rellena los campos y descubre tu retrato de forma gratuita.
Evidentemente, algunas respuestas no encajarán necesariamente contigo. ¿Por qué? Sencillamente porque los números sirven para «dibujarnos un camino de vida», pero no lo imponen en absoluto. Cada cual sigue siendo libre de sus actos, de sus pensamientos y… ¡de su destino!
También puedes consultar a un numerólogo. Algunos videntes presentes en plataformas utilizan la numerología durante su consulta de videncia. Les permite afinar sus predicciones y detectar el comienzo o el final de un ciclo. Hay que señalar que algunos ciclos son más positivos que otros. Y sí, la vida no es un camino de rosas…
Para empezar, estudiemos los números.
Siempre encontrarás un simbolismo ligado a los números, sobre todo en las cartas del Tarot de Marsella, que es un juego de base, de referencia para cualquier médium. No es necesario conocer a fondo cada una de las cartas. Basta con saber que sus números no se eligieron por puro «azar». Descifremos juntos las cartas del Tarot de Marsella.
El número 1 está ligado al comienzo, a una persona algo inocente, con una mirada siempre nueva y dinámica sobre todo. Pero, en su sentido negativo, el número 1 puede indicar que la persona se «domina» sola, que se aísla. Atención, pues, a este punto concreto: es cierto que uno puede estar solo si tiene confianza en sí mismo, pero eso no significa que haya que excluir a los demás de la propia vida. El riesgo es creerse también «superior» a los demás, en el sentido de pensar que no se los necesita. Piensa en la imagen del Ermitaño en el Tarot de Marsella: está solo, ¡pero sabe sacar provecho de su periodo de retiro! El número 1 se relaciona con la casa 1 en Astrología: el Sol. Quédate, pues, con esta imagen: el Sol como fuente de la vitalidad, del calor, pero también del comienzo de la Vida, ¡sin él nada sería posible!
El número 2 apela a la dualidad, a la confrontación, a la combatividad, al fragor de la acción. Combativo, el número 2 aporta también la idea de la pareja, de la unión (piensa en el yin y el yang), de la asociación. Se habla, por tanto, de una sabia mezcla para que los dos tengan un buen equilibrio. Habrá que velar por mantener estas fuerzas conscientes y equilibradas para evitar cualquier desbordamiento. Relaciona el número 2 con la carta de los dos cántaros de la Templanza. Se trata de una sabia mezcla entre el pasado y el futuro: el agua es el primer símbolo que hay que retener con el número 2. La fuerza será tranquila mientras el viento no amenace. Pero el símbolo del agua también hace pensar en todo lo que gira en torno a las lágrimas: persona emotiva, con tendencia a «ir a la deriva» (a hundirse en la tristeza).
El número 3 simboliza la comunicación. La persona es sociable, está rodeada de gente y sabe expresarse. Sus puntos fuertes se sitúan, por tanto, en un aura magnética: es buena oradora y sabe persuadir a los demás. Consciente de su poder de atracción, la persona dará prioridad a la comunicación en todas sus formas (que, por cierto, podrá ser su objetivo profesional). Hay que velar siempre por que este poder de influencia se use con buen criterio.
Pasemos al número 4, que encarna la carta del Emperador. Quédate con la idea de que la persona es equilibrada, tiene una buena base y una sólida reputación construida a lo largo de los años. Este individuo gestionará con mucha inteligencia y brillantez los éxitos que lleguen. Los progresos se lograrán sobre todo a través de la intelectualización, la reflexión, la lógica y el razonamiento.
El número 5 llama a cambios que llegarán con sabiduría y perspectiva. Los «5» hacen pensar en Los Cinco, en los cinco sentidos. Fiel a esta imagen, el número 5 simboliza los desplazamientos, los movimientos, los viajes. La persona se mueve mucho y tiene una sed de descubrimiento que pasará en gran parte por una curiosidad muy intensa. Estos cinco sentidos indican una complementariedad.
El número 6 hace pensar en el número llamado de la maldición, que no es otro que la repetición de esta cifra. Impregnado de esta dimensión de lucha, el número 6 también se asocia a la carta del Enamorado en el Tarot de Marsella. Recuerda esta dimensión de sociabilidad, de hogar, de Amor, de vínculos con los demás. Estos vínculos pueden ser de naturaleza familiar, afectiva o amorosa. En cualquier caso, los vínculos están «cargados». La persona no quiere quedarse en una relación «plana», sin efusión de sentimientos. Al contrario, la rodean personas que le imponen una elección para que se posicione con claridad. Algunas elecciones serán, por tanto, seguramente inevitables.
El número 7 es uno de los más fuertes en el ámbito del esoterismo. En efecto, trae consigo el simbolismo de los 7 planos, de los 7 Cielos… ¡y de los 7 enanitos! Número absoluto del esoterismo, lleva toda esta dimensión de introspección, de meditación y de espiritualidad a su punto culminante. La persona, muy espiritual, encontrará las respuestas en su interior. La búsqueda espiritual tendrá una gran influencia. El recogimiento, la meditación, los estudios, las artes y la conciencia serán las palabras clave. Muy reflexivo, sereno y equilibrado, ni que decir tiene que el 7 es uno de los números más «nobles».
El 8 es menos alegre que el 7, ya que la carta 8 del Tarot de Marsella no es otra que la Justicia. Atenta al equilibrio, la persona sopesará los pros y los contras antes de «decidir». La búsqueda de la Verdad tendrá un valor profundo para este individuo, que tendrá un sentido de la Justicia afinado y productivo. La Justicia aporta también el sentido de la responsabilidad, del poder. Cada acto está sometido a la Justicia Divina y Terrenal. ¡Cuidado, pues, con el efecto bumerán!
El número 9 es el de la introspección, de la meditación, pero en menor grado y con menor realización que el 7. Retirado, el Ermitaño ya solo tiene un débil resplandor para guiarse. Sus ojos no le sirven de nada, de tanto que el camino se oscurece. Por eso debe fiarse de ese resplandor, que puede apagarse en cualquier momento. Pero seguramente saldrá victorioso cuando haya aprendido de sus errores. Aislado de todo y de todos, el Ermitaño debe comprender el sentido de la Vida, aunque le cueste mucho. Es una lección.
No podemos pararnos ahora que vamos tan bien: no se puede hablar de numerología sin mencionar los números maestros. ¿Y eso qué es? Los números maestros se cuentan así: el 11 y el 22 son los más utilizados en numerología.
El número 11 aporta un significado distinto de la simple duplicación de la interpretación del 1. Muy «respetado», el 11 no sale con frecuencia. Número clave del esoterismo (como el de la fina capacidad de la clarividencia), la persona tendrá un destino tan poco común como el número. Fuerte y suave a la vez, ocupa un lugar privilegiado, sobre todo al adoptar una postura de guía, de referencia. Cuidado con que no se le suba a la cabeza, porque podría acabar siendo un verdadero déspota que reina sobre su territorio a la manera de un tirano. En ese caso, la fuerza del número se volvería contra la persona. El 11 es, por tanto, en cierto modo, un arma de doble filo.
El número 22 resulta tan raro como el 11 y conlleva, por tanto, un sentido aún más agudo de la rareza, de lo valioso y lo incondicional. Poderoso y radiante, su realización es alta tanto para uno mismo como para los demás. Lejos de ser individualista, el número 2 difunde un resplandor propio y amplio que beneficia, por tanto, a todos. Igual que con el 11, hay que velar por que la fuerza de este número esté siempre en buenas manos.
Si al hacer tu cálculo obtienes un número superior a 9 (distinto de 11 y 22), hay que reducir el número obtenido. Por ejemplo: has obtenido el 15, suma sus cifras: 1+5 = 6.
¿Quieres conocer la evolución de una empresa? Empieza por anotar su nombre en un papel. Después, debajo de cada letra, anota su posición en el alfabeto (A: 1, B: 2, C: 3, D: 4… Z: 26), sin olvidar el pequeño cálculo si el número es superior a 9 y distinto de 11 y 22. Obtendrás así un cierto reflejo de las bases y del potencial de esa empresa.
¿Quieres saber si tu historia de amor tiene posibilidades de funcionar? Usa la fecha en que empezó vuestra relación como fecha oficial. Reduce después el número y encontrarás la «coloración» de esa historia. Por ejemplo: os conocisteis el 17/05/2004, calcula 1+7+0+5+2+0+0+4 = 19 = 1+9 = 10 = 1+0 = 1. Esta historia es inocente, ingenua, dotada de una impulsividad que habrá que canalizar. El número 1 aporta la unidad, la fusión. Esta pareja tendrá seguramente un lado pasional y fusional. Esta interpretación me hace pensar en lo que dijo Sacha Guitry: «El matrimonio es la unión de dos seres para no formar más que uno. Falta saber cuál».
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