La colección Kinthia

Joyas de rodonita

El rosa por sí solo sería un poco modosito: en las joyas de rodonita, unas vetas negras vienen a sacudirlo, trazadas con tinta y al azar. Así, cada piedra lleva un dibujo propio, más o menos cargado, a veces apenas un arañazo. Se le confían el amor y el gusto por compartir, y esos talentos que uno acaba viendo en sí mismo y que dan ganas de ofrecer.

Algunas claves para elegir

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Phila, collar de rodonita, amatista y perlas de agua dulce

39,00 €

Rosa desvaído, lila y blanco irisado se reparten este collar corto, donde la rodonita y la amatista, en cuentas facetadas, enmarcan tres pausas de perlas de agua dulce.

Varia, collar sol de turmalina multicolor

47,00 €

Un sol en miniatura erizado de puntas doradas sostiene una rodonita rosa marmolada, colgado de una hilera de turmalinas de todos los colores, rosa, verde, miel y negro, con granitos dorados intercalados.

El cuaderno Kinthia

Una piedra, un estilo,
tu historia.

Algunas claves para encontrar lo que se parece a ti.

Las vetas negras marcan la diferencia

La rodonita es un silicato de manganeso, y la rosa, rhodon en griego, le dio su nombre. Las vetas y manchas negras, óxidos del mismo metal, la distinguen a primera vista de la rodocrosita, la otra piedra rosa de nombre casi gemelo, recorrida más bien por ondas más pálidas. Opaca, adquiere con el pulido un aspecto satinado.

Compartir ante todo

Se la relaciona con el amor que se da y con el gusto por compartir, pero también con la vocación: descubrir lo que se te da bien, atreverte a ponerlo al servicio de los demás y luego cuidar los lazos que nacen de ello. Es una piedra de relación más que de repliegue, volcada en lo que se construye entre varios.

En hilera, preferiblemente

Se lleva en collares de cuentas con fornituras doradas, que dan calidez a su rosa, y en pulseras, sola o reunida en un juego con el ónix y el cuarzo rosa, para jugar con una misma gama de rosa y negro. Las cuentas redondas y pulidas dejan ver las vetas en toda su superficie, y es ensartada en collar como mejor muestra su dibujo.

No tan cursi

Su contraste hace que la rodonita sea menos empalagosa que las otras piedras rosas: combina con el gris, el negro y el vaquero, y nunca cae en la ñoñería. Regálala para celebrar una vocación encontrada, unas oposiciones aprobadas, un cambio de profesión, un primer taller que abre sus puertas.

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