El retorno del ser amado: ¿cómo recuperar a mi ex?

Pareja tomada de la mano en la oscuridad, con los brazos envueltos en una guirnalda de lucecitas
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Pocas personas pueden decir que nunca han vivido una ruptura y el sufrimiento que viene con ella, de regalo.
Con esa sensación tenaz de no saber ya qué hacer ni qué pensar, solo queremos que la situación termine y que el sufrimiento desaparezca. Creemos, equivocadamente, que haciendo volver al ser amado todo el sufrimiento cesará y nuestros tormentos dejarán de perseguirnos. Así que, practique o no la magia, sea o no consciente del peligro, solo escucho mi sufrimiento y puedo decidir recurrir a esas fuerzas, sin ver otra salida. Por cierto, si estás leyendo estas líneas, es que quizá tú también estás en ese punto de inflexión, preguntándote cómo conseguir el retorno del ser amado.

El amor es un terreno muy amplio, hecho de confianza, de respeto, de equilibrio, de compartir, de concesiones. Pero, cuando ya nada funciona, la cantinela del «no va más» no significa necesariamente que el azar vaya a poner las cosas en su sitio. Así que, cuando la ruptura se vuelve real, tendemos a querer vengarnos, o a querer controlar las cosas y reescribir nuestro destino.

No tenemos por qué juzgar a las personas que actúan así. Tampoco tenemos por qué sermonearlas. Todos somos personas adultas y debemos ser responsables. En cambio, sí podemos explicar las razones objetivas y los riesgos que se corren al recurrir a un mago, a un morabito o al hacer por tu cuenta un ritual mágico para que vuelva la persona a la que todavía amas.

¿A qué me expongo al recurrir a fuerzas mágicas? ¿Qué provoco? ¿No es más «prudente» preguntar a una vidente o a una médium si tu ex va a volver?
La respuesta es sí: es mucho más prudente y, sobre todo, menos arriesgado para tu energía y para tu bolsillo. Para eso contamos con expertos que realizan consultas de videncia por webcam, pero también por teléfono y por chat. ¡En ningún caso los expertos de la plataforma harán rituales mágicos ni otros trabajos de brujería!

Veamos juntos qué riesgos pueden surgir al hacer un ritual de retorno del ser amado.

Recurrir a fuerzas maléficas «externas»

Elijo entonces, o bien a un morabito que me promete el retorno del ser amado en 15 días (o incluso menos), o bien hago el ritual por mi cuenta, pero, en ambos casos, las fuerzas invocadas tendrán el mismo impacto.

Me expongo a varias cosas. Primera: tomo una decisión puramente egoísta (aunque en ese momento creamos que nos salva) y privo al otro de su libertad. Peor aún, voy incluso en contra de su libre albedrío. Porque parto del supuesto de que, si consigo que vuelva mi enamorado o mi enamorada, seré más feliz. Pero ¿y si hubiera sido al revés? Si fueras tú quien se marcha, ¿te habría gustado que te retuvieran en contra de tu voluntad? Al cabo de un tiempo, mirando a tu pareja directamente a los ojos, ¿habrías seguido asumiendo lo que hiciste?

Hacer que vuelva el ser amado consiste en obligar al otro a quedarse contigo. Aunque ya no sienta nada por ti… Amar a alguien supone también dejar marchar a esa persona si su felicidad está en otra parte. Se puede amar sin hacer sufrir al otro, sin asfixiarlo. Amar al otro es querer su felicidad antes que la nuestra, aunque vaya en contra de nosotros. ¿No?

El choque de retorno, consecuencia de la magia

Al utilizar la magia, me expongo al choque de retorno. ¿Al qué? Al choque de retorno, te decía… Al recurrir a la magia, apuestas a que, invocando energías, volverás a ser feliz.

El dúo morabito y consultante

A cada problema, su entidad. Por ejemplo, en el caso de un ritual amoroso, puedes pedir la intervención de la diosa del amor (Afrodita, Venus…). Si lo haces por tu cuenta, eres la única persona expuesta al choque de retorno. Si recurres a un tercero, seréis dos en el banquillo de los acusados. A lo sumo, el aprendiz de mago cobrará por su trabajo y, por lo general, como conoce la práctica, los códigos y las reglas, le costará menos gestionar las energías que ha invocado. Pero, si no tienes a nadie y, peor aún, no sabes nada del tema, ¿cómo vas a gestionar unas energías que ni siquiera conoces?

Los costes económicos

Por cierto, verás que hay tarifas de todo tipo para un «embrujo» así. Un precio más alto que el de la «competencia» no significa por ello que la eficacia vaya a estar más presente…

Cada intervención tiene un coste. Vas a tener deudas… Y cada energía gastada se te cobrará por partida doble. El sablazo te saldrá caro.

Consecuencias de un ritual mágico

¿Qué consecuencias, por ejemplo? Es sencillo. Una persona sin formación no sabrá librarse de las diversas consecuencias de utilizar esas fuerzas, es lo que te decía más arriba. Es como si mañana te mandara a Corea del Norte: si no hablas coreano, te sería imposible comunicarte o entender nada… La magia es un lenguaje con códigos que hay que respetar. Si recurres a la magia, utilizas códigos. Si no has recibido iniciación, acabarás invocando energías que no conoces de nada. Ahí empiezan los problemas. Al utilizar esas prácticas e invocar fuerzas divinas desconocidas, la factura es aún más salada. Es en ese momento cuando llegan los problemas.

¿De verdad merece la pena hacer volver al ser amado a riesgo de quedarte sin energía, perder tu empleo, tener mala racha y un largo etcétera? Actos así siempre traen consecuencias desagradables. No se pide la intervención de fuerzas invisibles externas sin pagar la cuenta, ya de entrada, al morabito, al mago, en fin, al intermediario…

No se recurre a las fuerzas invisibles sin saber a qué te expones, sin conocer el «modo de empleo». Si vas a ciegas, corres el riesgo de recuperar la vista de golpe y de que te queme las retinas… Peor aún, no podrás sacar la carta de «soy inocente y no sabía a qué me exponía». Al practicar, es como si firmaras un contrato moral. El intercambio de dinero en un ritual equivale a aceptar la letra pequeña. Por lo general, los «intermediarios» te explican las posibles consecuencias, igual que cuando empiezas a tomar un fármaco… Es muy raro que la gente lea el prospecto para conocer los posibles efectos secundarios, lo que no le impide en absoluto tomárselo, confiando únicamente en la palabra del sabio, del doctor… Cuidado, no me hagas decir lo que no he dicho: no comparo en absoluto el trabajo de los doctores, que tienen una cualificación reconocida, un título, con el de morabitos, curanderos y compañía… Decía, pues, que al tomar un fármaco acepto sus posibles efectos secundarios. Así que, con la magia, al aceptar hacer un ritual por tu cuenta o pedirle a otra persona que lo haga, estás diciendo que aceptas asumir las consecuencias. Todas las consecuencias.

Reescribir tu Destino

Al rechazar la ruptura, decides reescribir tu Destino. Te colocas, por tanto, en una posición en la que reescribes tu propia historia. Ya no eres un simple ser humano falible: vas más allá de tu función primera. Tomas la goma y decides borrar todo lo que te contraría.

¿Y si, sencillamente, «lo que tenía que pasar pasó»? Quizá otra persona te espera en otra parte. Quizá serás más feliz con ella… ¿No se dice que todo tiene un final? Si hay final, inevitablemente eso implica que llegará una renovación. A la primavera le sigue el verano.

¿Depender de la magia, o la magia como intercambio de servicios?

Si empiezo a recurrir a la magia para recuperar al ser amado, ¿por qué no recurrir también a la magia para ganar más dinero? ¿Quién no lo sueña? En ese caso, puedo incluso decidir, ¿por qué no?, ser popular en las redes sociales, y así sucesivamente…

Permíteme este atajo entre la magia y la cirugía estética, que al fin y al cabo también se basa en un intercambio de servicios, ¡salvo que aquí el profesional está cualificado! En cirugía estética, puedo decidir rehacerme entera (o una parte del cuerpo) porque lo que me ha dado la naturaleza no me convence, pero, como con la magia, tengo que pagarlo de mi bolsillo. En ambos casos, soy responsable de mis actos, que tendrán repercusiones. La única diferencia es que la cirugía estética puede ayudar a borrar un complejo. Como la magia. Puede darme más atractivo, más poder de seducción, más popularidad… Pero, si decido rehacerme una parte del cuerpo, nada me garantiza que no vaya a acomplejarme por otra, o incluso puedo pensar que la operación acabará con mi falta de confianza. Con la magia pasa lo mismo. Puedo recurrir a ella, pero no me librará de mis complejos. Puedo incluso creer que el Destino me echará una mano y pasar a ver mi vida desde la grada. ¿A cada problema, su ritual mágico?

Para seguir con nuestra comparación, ten presente que existen límites tanto en la cirugía estética como en la magia.

Negar la realidad

Al rechazar la ruptura y querer recurrir a fuerzas externas, rechazas un hecho. Te tapas los ojos. No puedes aceptar la frustración, la realidad. La alternativa consistiría en borrar la realidad y caer en la locura, pero te aconsejo que conserves la cordura…

Decía, pues, que al rechazar la ruptura eres tú quien se mete en un aprieto: te niegas a ver la realidad tal como es. Para seguir con nuestro paralelismo con la cirugía estética, es como si quisieras medir 1,75 m para competir con una supermodelo cuando mides 1,50 m con los brazos levantados. Sabes que la realidad te lo impide, pero insistes. ¿Para qué? Aparte de romperte los huesos para arañar unos centímetros, nunca podrás ganar 20 centímetros. Entonces, cuando hay ruptura, ¿por qué negar la realidad en lugar de admitir que es Game Over? ¿Por qué alimentar la rabia, el rencor hacia una persona que, al fin y al cabo, ha admitido que no podía seguir así? Podría haberse quedado contigo, pero habría sido seguir en una mentira… A veces es mejor separarse cuando ya no hay amor, para no dar falsas esperanzas al otro, para no tener que soportarse más, para no ser ya simples compañeros de piso.

A pesar de estas primeras consecuencias, decides hacerlo de todos modos. Al fin y al cabo, hay quien solo entiende que el fuego quema cuando pone la mano en la placa…

Aun así, te voy a explicar los «códigos» de la magia, para que sepas cómo funciona este mundo.

Hacer un ritual de magia para el retorno del ser amado

Antes de hablar de ritual, hay que hablar de la magia. Hay distintas escuelas. La que dice que existen una magia blanca y una magia negra, y la otra, que habla únicamente de magia, sin color. Tiendo a pensar que la magia no tiene color. Por tanto, aunque recurras a una divinidad del amor, no harás magia rosa. Desde mi punto de vista, la magia rosa fucsia, azul, arcoíris, flúor o blanco roto no existe. Da igual el color que quieras ponerle. Lo que cuenta es tu intención, la figura divina que invocas… La intención no tiene color.

Si, a pesar de todo, crees sinceramente que la magia es la única salida, entonces ten cuidado. En Internet encontrarás infinidad de rituales con solo escribir en tu querido buscador. Basta con teclear «Cómo hacer un ritual de magia para el retorno del ser amado» y verás una lista de webs alucinante. Verás también la lista de ingredientes necesarios para hacer tu ritual, en relación además con la posición de la Luna. Está claro que no encontrarás todos los ingredientes en el Carrefour de la esquina, pero en Internet podrás abastecerte en espacios dedicados. Fíjate solo en el precio y en la política de devoluciones, por si hiciera falta. Compara precios y comprueba que los productos son de calidad. No dudes en consultar las opiniones sobre las tiendas especializadas para hacerte una idea de la seriedad de la web.

Ya solo te quedará hacer tu ritual y ver si llegan los resultados. Pero ¿te permitirá eso, al final, ser de verdad más feliz? ¿No dependes de tu pareja? ¿No puedes encontrar otras soluciones, concretas y reales, para recuperar a tu ex?

¿Y si, precisamente, nos centráramos más bien en el meollo del problema para encontrar soluciones más concretas, menos peligrosas y más beneficiosas desde todos los puntos de vista?

Consejos para entender por qué me dejó o por qué se fue

Ante una persona a la que han dejado se abren dos caminos: el de rechazar este hecho y el de, sencillamente, aceptarlo. No se trata necesariamente de resignarse, de abandonar ni de tirar la toalla. Se trata simplemente de aceptar esta situación, e incluso de comprenderla. La relación amorosa es un baile de dos… En muchos casos, la ruptura viene a decir que uno de los dos miembros de la pareja (o incluso los dos) ya no soporta al otro y que ha llegado el momento de poner distancia. La ruptura pasa a ser entonces momentánea o definitiva. Pero, en cualquier caso, inevitablemente nos da que pensar. Entonces, ¿cómo aceptar? Intentando cuestionarte, comprender, sacar conclusiones y rebotar hacia algo mejor, tomándote tu tiempo.

Congelar la imagen

Tómate tiempo para reflexionar. No hay prisa. Bien se dice que, si tomas una decisión demasiado precipitada, corres el riesgo de arrepentirte. Es cierto que, a veces, en un estado de angustia total, seríamos capaces de aceptar cualquier cosa de cualquiera. Peor aún, seríamos capaces incluso de renunciar a nuestros principios, de caer en la tentación de lanzarnos a la magia pensando que es la única salida. Es engañoso. Sobre todo porque los charlatanes se aprovechan con mucha más facilidad de las personas angustiadas, porque están dispuestas a tragarse cualquier cosa y a desembolsar sumas astronómicas… Es triste decirlo, pero algunos no dudan en sacarte el dinero aun cuando estás en una situación de angustia, de fragilidad. No les plantea ningún problema metafísico.

Así que, en lugar de lanzarte de cabeza, tómate tiempo para madurar tu reflexión. No compres enseguida un servicio, porque aquí no hay «derecho de desistimiento». El morabito no puede hacerte un ritual de retorno del ser amado para anularlo 7 días después. Lo hecho, hecho está.

Tomar distancia

Algunos médiums te desaconsejarán, por ejemplo, hacer una tirada si no tomas la distancia suficiente. En efecto, supongamos que tu excónyuge no vuelve: ¿a qué te arriesgas? Ningún médium puede garantizarte resultados al cien por cien, igual que un morabito no puede garantizarte el retorno del ser amado. En cuanto entra en juego una tercera persona, es difícil hacer pronósticos. Pero supongamos que te dicen que vas a recuperarlo. ¿No vas a contar los días? ¿No vas a precipitar las cosas, con la certeza de que el mensaje adivinatorio se cumplirá? Al fin y al cabo, el médium te lo ha dicho… Es pensando que vas a ganar seguro cuando de verdad te arriesgas a equivocarte. El exceso de confianza nunca es positivo.

Personalmente, en mi práctica, siempre invito a quien me consulta a tomar la distancia justa y a considerar que nuestro futuro nunca está escrito en piedra. Todo puede evolucionar. Un mensaje adivinatorio puede cambiar si cambiamos de comportamiento. Supongamos que pregunto a una tirada de cartas si mi ex va a volver y que el mensaje es pesimista: puedo, al contrario, decidir cambiar mi comportamiento contactando con esa persona, propiciando una conversación franca y serena en lugar de esconderme en mi rincón. ¿Me sigues?

Consultar a un profesional

En cambio, cuando se ha perdido toda esperanza, y aunque te resulte difícil, tienes que hacer tu duelo o recurrir a profesionales para que te ayuden. Siempre es más sensato acudir a un especialista en pareja cuando planea la amenaza de ruptura, o a profesionales del acompañamiento para intentar entender lo que está en juego.

Por ejemplo, algunas personas a las que han dejado caen en la obsesión y pueden llegar a acosar o incluso espiar a su ex. Pueden bombardearle a mensajes, llamar día y noche, presentarse en su casa o en su lugar de trabajo, hacerle la vida imposible. Una vez más, no juzguemos. Cuando tu compañero o compañera de vida te abandona, se te puede ir la cabeza y puedes caer en la obsesión. En esos casos hay que tener cuidado porque, aunque tu ex te quisiera, también puede hartarse de ese acoso y acabar poniendo una denuncia en comisaría… Y ahí pueden llegar los problemas judiciales. ¡Entonces, ningún morabito ni vidente podrá hacer nada para situarte por encima de la ley y protegerte de las acciones judiciales en tu contra!

Cuando la ruptura resulta beneficiosa

Por suerte, no todo está perdido. Porque, a veces, la ruptura resulta beneficiosa. Entonces sí es posible recuperar a tu ex. Tomar distancia siempre es importante, para hacer balance de tu vida, de tus necesidades, de tus expectativas… Cuando la vida nos parece ir demasiado deprisa, o cuando las pequeñas manías del otro que nos enamoraron a primera vista pasan a ser lo que más nos irrita, separarse para reencontrarse mejor se vuelve necesario, ¡a veces incluso más que vital! Aprendemos entonces a redescubrirnos, a volver a seducirnos, a recuperar las mariposas en el estómago y el brillo en los ojos con solo oír su nombre.

El día a día, la rutina, los calcetines tirados por ahí, pero también los hijos, son auténticos matapasiones. Empezamos entonces a querer menos a nuestra pareja, a prestarle menos atención, a espaciar los regalos (¡o incluso a hacerlos solo en las grandes ocasiones, y aun así!), a tirarnos pedos en la cama, a eructar en la mesa, a mostrar menos ternura, o incluso a dejar de tener relaciones sexuales. Algunos indicadores no engañan sobre el desgaste de la pareja. Nos tienta entonces más un compañero de trabajo, un socio, el profe de deporte de nuestro hijo, el vecino de rellano y un largo etcétera. Empezamos a dejar que la mirada se nos vaya, a quitarnos la alianza, a volver más tarde a casa, a recibir mensajes…

La pendiente resbaladiza empieza si no se hace nada para frenarla, si todas las señales de alarma que has lanzado caen en saco roto y se quedan en agua de borrajas. Seamos claros: todos vivimos en una época en la que la vida moderna tiene sus defectos. Engañar a la pareja nunca había sido tan fácil. Con un clic, puedes encontrar a tu amigo con derecho a roce, a tu amante de un día. Las webs de contactos para personas casadas o con pareja florecen por todas partes. Hasta los pasillos del metro sufren los asaltos repetidos de estas webs. Por cierto, verás que el metro es el lugar ideal para dirigirse a este público: de casa al trabajo y del trabajo a casa, ¿te suena? Los publicistas sí lo han entendido.

¿Un cambio en el concepto de pareja?

Las parejas casadas desde hace décadas van desapareciendo poco a poco, hasta volverse objetos de curiosidad para exponer en los museos. Al parecer, también se extiende el «poliamor» entre los jóvenes, que ya no tienen ganas de complicarse la vida jurando fidelidad y mintiendo a su pareja con la excusa de un fin de semana de team building. Entonces, ¿vamos hacia un cambio de la noción misma de pareja? ¿Hacia el fin del engaño? ¿Y de la pareja para toda la vida? Los contratos temporales del amor se multiplican. En estos casos, es difícil implicarse en una relación de pareja en la que, a la mínima discusión o a la mínima tentación, todo salta por los aires… Es sin duda una nueva visión de la era moderna. Una era en la que, en cuanto alguien nos estorba, lo tiramos como un pañuelo usado. Pero entonces, ¡qué daños emocionales para la persona que sale perjudicada, abandonada en el arcén de la autopista…! Y, sin embargo, ¿no se dice que una pareja se fortalece con las pruebas? Aunque tu pareja no recoja sus calcetines o llegue siempre tarde, al final siempre está ahí cuando hace falta. Entre dos, las pruebas son mucho menos difíciles.

La ruptura siempre viene a decir algo en la vida de una pareja. Permite al otro hacerse preguntas. ¿Qué ha precipitado la ruptura? ¿Habré cambiado yo? ¿Se ha desgastado la pareja con el paso del tiempo sin que yo hiciera nada para evitarlo? ¿Qué me reprocha mi ex? ¿Por qué rompió? Todas estas preguntas son esenciales para saber si se pueden recomponer los pedazos o si, por el contrario, es imposible arreglarlo de tan pequeños como son los trozos.

¿Cómo recuperar a mi ex? Porque, al final, por suerte, la ruptura puede resultar beneficiosa y permitir a la pareja reconstruirse de otra manera. Porque la ausencia ha hecho su trabajo. Muy a menudo, es la ausencia que sentimos la que nos hace comprender el lugar que el otro ocupa en nuestra vida. No pensamos necesariamente en ello a diario, porque estamos atrapados en el torbellino de la vida activa…

Si recuerdas los primeros momentos de tu relación, ¿qué pasa? ¿Afloran emociones? ¿Qué pasa en tu interior? Si cuentas tu primer beso como quien recita la lista de la compra, hay motivos para alarmarse… Ninguna pareja está muerta, salvo cuando uno de los dos lo decreta porque siente que ya no queda nada por vivir.

Así que no dudes en recurrir a especialistas en pareja o a otros profesionales del acompañamiento. Por tu cuenta o en pareja. Pero no dejes que la situación se pudra. Está en juego el futuro de tu vida. No veas tu relación como una boya a la deriva. Si uno de los dos se pone en marcha, muy a menudo el otro acaba siguiéndolo. Pero a su ritmo…

Las causas probables de una ruptura: el día a día

Atrapada en el día a día, empiezo a cuidarme menos. Me paso el día en chándal, ya no me depilo las piernas porque total, voy a llevar pantalón y es invierno. Ya no me maquillo porque no tengo tiempo. Ya no hago deporte porque mi día a día está demasiado cargado. En resumen, acabo tirada en el sofá comiendo palomitas y pizza para optimizar mi tiempo. Ya no cierro la puerta cuando me lavo y mi chico viene a lavarse los dientes justo a mi lado… Mi cuerpo desnudo, lo expongo. Al final, caricaturizo, pero ya me entiendes. Así que sí, me podrán poner delante todos los argumentos del mundo: «eh… con 3 críos a mi cargo, un trabajo de responsabilidad y los deberes por la noche, ¿no pretenderá que me plante en el centro de depilación el sábado por la mañana para evitar la hora punta?» o «sinceramente, valora demasiado a la chavala de 20 años que todavía tiene cuerpazo porque las leyes de la gravedad aún no la han alcanzado…». Sí, sí, lo entiendo todo. Pero simplemente digo que a todos esos argumentos se les pueden oponer contraargumentos. Podrás decirme que mis contraargumentos no tienen peso. O puedes intentar cuestionarte, aunque sea un poquito, aunque le duela a tu ego…

Todos los especialistas en pareja te lo dirán: para que una pareja se construya con el tiempo, hacen falta piques, pero también cuidados. Para ello, hace falta buena tierra, agua, la exposición justa y cuidados. ¿Quién ha dicho que una pareja está garantizada? Sí, están el día a día, los hijos, la monotonía y las tardes de invierno en las que, a partir de las cinco, tienes la impresión de estar en el fondo de la cueva prehistórica, a punto de ver «Supervivientes» con tu palo en llamas para tener algo más de luz al salir del metro. ¿Qué tiene de excitante encontrarte con tu chico convertido en abuelete, en zapatillas, esperándote con la mano en los calzoncillos mientras ve el último Madrid-Barça, cuando los platos sucios podrían haber estado fregados antes de que llegaras?

¿No te han entrado ganas de recuperar la chispa en los ojos de tu pareja? Tu marido puede llegar a darte totalmente por sentada. Así que no dudes en recordarle que no eres de su propiedad…

Así que aprovecha las rebajas (o no) y date una vuelta por una bonita tienda de lencería (no hace falta que sea una tienda de lujo, ¿eh?). Un bonito push-up, un rojo intenso, un bonito tanga de encaje. Y ¡hop, hop!… ¿Y por qué no mandarle un mensaje picante a tu marido? «¡Acuesta pronto a los niños, que tú y yo vamos a jugar a un juego nuevo!». ¿Ves la idea? Puedes hacer lo necesario y recurrir a un montón de ideas y, sobre todo, a tu encanto natural para reavivar la magia.

Muy a menudo verás que, cuando uno de los dos se pone en marcha para intentar relanzar la «máquina», el otro le sigue. No inmediatamente, pero se mueve. En cambio, si está más frío que un pescado congelado, va a hacer falta reanimarlo a base de electrochoques…

Las causas probables de la ruptura: las tareas de casa y la familia política… O el arte de hacer limpieza en la familia política

Si no tienes ningún problema de reparto de las tareas domésticas ni problemas con la familia política, pasa directamente al capítulo siguiente. ¡Ganarás tiempo!

Las tareas de casa: uno de los primeros motivos de discordia en la pareja

Una de las grandes diferencias entre hombres y mujeres sigue siendo que no gestionamos las tareas domésticas de la misma manera. Las mujeres, por regla general, queremos inmediatez. Los hombres, en cambio, van a su aire: «¡pero si no hay prisa!»… Simplifico. ¡A veces puede ser totalmente al revés! Pero, al estar en pareja, te comprometes a respetar el ritmo del otro, y los polos opuestos se atraen. Así que, cuando uno es desordenado, el otro ama el orden. Si es tu caso, aprovéchalo para que los puntos fuertes de uno contrarresten las debilidades del otro. Ejemplo: Jean-Etienne es un auténtico guarro y Sophie tiene el arte de limpiar su casa como si fuera un museo. Pues Sophie puede aprovechar precisamente esa fuerza, y Jean-Etienne reforzará otra de sus cualidades. Resulta que es buenísimo para todo lo relacionado con las comidas. ¡Bingo! Jean-Etienne acabará entre fogones mientras Sophie limpia. ¿Y por qué no Jean-Etienne desnudo bajo el delantal mientras Sophie limpia la casa en ropa interior? Estos dos universos pueden cruzarse perfectamente, ¡siempre que se quiera!

Por supuesto, por hacer el esfuerzo, Jean-Etienne podría limpiar de vez en cuando (os toca negociar el ritmo) y Sophie también se pondrá a cocinar. Ya veo a las posibles feministas poniendo el grito en el cielo porque digo que la chica limpia la cueva mientras el señor sale a cazar. Pero, sinceramente, abramos la mente. No conozco la configuración de tu pareja, así que utilizo el primer modelo de pareja que me viene a la cabeza: la pareja prehistórica… ¡que, al fin y al cabo, a veces reaparece en la era moderna!

Coaching para suegra entrometida

Bueno, ahora hablemos de la famosa familia política. Mucha gente no tiene la suerte de tener a mi madre como suegra… ¿Cómo describirte a mi madre? Porque, al fin y al cabo, no tengo más opción que hablar de ella, de mi modelo, de mi diosa… Mi madre es una oda al Amor. No juzga, tiene una mente totalmente abierta, acepta a todo el mundo siempre que nadie vaya a tocarle las narices a su casa, respeta tu punto de vista sin intentar convencerte con fórmulas de político, no te vende enciclopedias, y está físicamente presente cuando la necesitas. A veces, sin decir una palabra, solo para decir «aquí estoy». Te sonríe o te mira y el mundo se detiene un instante. Nunca he conocido una presencia más tranquilizadora. En fin…

Mi madre siempre nos ha dicho, a nosotros, sus hijos biológicos y adoptivos, que nunca tomará partido por ninguno de sus hijos, que no quiere inmiscuirse en nuestra vida de pareja y que tampoco quiere presentarse por sorpresa todos los domingos a las 10 de la mañana porque, casualmente, pasaba a hacer la compra en el Mercadona de tu barrio cuando tiene uno justo debajo de casa. Siempre espera a que la inviten. Nunca llama a las 10 de la noche (salvo urgencia). Nunca riñe a sus nietos. No se mete en la educación de sus nietos aunque no esté de acuerdo. No refunfuña porque son las 19:26 y ya es hora de cenar. Incluso se come mi tortilla quemada con un «¡lo tostadito le da un gustillo especial!». Una madre, una suegra, debe tomar SIEMPRE ejemplo de mi madre. Un poco más y la habría hecho formadora para enseñar el arte de ser una buena suegra, pero es demasiado tímida y humilde. Para ella, todo esto es normal.

Pero seguramente no tienes la suerte de tener una suegra como mi madre. Así que puedes verte lidiando con una suegra entrometida. Peor aún si el hijito no ha cortado el cordón. Entonces vas a tener que armarte de una fuerza mental digna de un monje budista.

Tu rival n.º 1: tu suegra

Comunícate con el niño de mamá. Pero nunca conviertas a tu suegra en una rival. Si el niño de mamá tiene que elegir, ya te imaginas a quién elegirá. Por muy bombón que seas, por mucho dinero que tengas… Solo te queda o bien hacer de tu suegra tu nueva mejor amiga (es posible, ¿eh?, esas historias de amor maternal entre suegra y nuera), o bien aceptarlo y tolerarlo todo… o bien ayudar a tu pareja a cortar el cordón, pero entonces te arriesgas a atraer la ira de la suegra, que seguramente no está preparada, ella, para poner distancia con su hijo, quizá incluso el único, o peor aún, ¡quizá el pequeño de los hermanos! Queda por ver dónde están tus límites y hasta dónde te ves capaz de llegar. Pero, si me permites un consejo, la familia política suele ser fuente de líos. Tanto como el tema de la educación de los hijos… Así que cada uno en su casa y Dios en la de todos.

Puedes tomártelo con filosofía cuando llega la familia política, relativizando y diciéndote que, al fin y al cabo, ¿qué es una tarde en toda una vida? No olvides nunca que siempre tendemos a proyectarnos en el mismo escenario, con una suegra o un suegro pesadísimos, incluso a los 90 tacos. Pero, con el tiempo, cambiamos, con el tiempo se superan etapas vitales: la jubilación, sobre todo, y la necesidad de volver a llenar el tiempo. Y, a menudo, en esos casos, las cosas se arreglan solas y puedes sacar provecho de ello. Aun así, no dejes nunca de protegerte ni de expresar tu malestar. No estás obligada a rendir culto a tu suegra. Pero, muy a menudo, en la vida real, es decir, no en «La casa de la pradera», suegra y nuera no se soportan por la sencilla razón de que quieren al mismo hombre. Se instala entonces una rivalidad consciente o inconsciente.

En cambio, si tu pareja sabe que su familia es tóxica, por lo general él solo, como un adulto, hará lo necesario para protegerse y protegerte a ti también.

Las causas probables de una ruptura: la infidelidad

Cuando una de las razones de la ruptura es la infidelidad, ahí sí hay motivos para hacerse preguntas. Porque ahí ha habido paso al acto. Pero ¿cómo levantarse después de una infidelidad? Es posible, aunque inevitablemente tu ego se resienta.

Entender por qué me engañó

Todo depende de si la infidelidad se conoce o no. ¿No se dice que una persona solo es cornuda desde el momento en que lo sabe? Si la infidelidad es una sospecha, te toca decidir si quieres salir de dudas o quedarte con la duda. Pero, cuando se busca de verdad, siempre se acaba encontrando. De una forma u otra. Espiar las facturas del teléfono de tu marido, instalarle un programa espía, contratar a un detective privado, contratar a «tentadoras»: siempre encontrarás multitud de opciones para salir de dudas. En cambio, olvídate de los «envía CORNUDO al 3612 para saber si te engañan». No lo intentes, ni siquiera sé a qué lleva ese número. Y eso que te pongo la versión sin faltas de ortografía…

Pero ¿estaba tu pareja enamorada de su amante? Si hay o había sentimientos, es difícil levantarse (aunque no imposible). ¿Tu novio, marido o prometido (también vale en femenino) podía tener citas clandestinas con su amante (¡también vale al revés!) para hacer un montón de cosas picantes que ya no hacíais juntos? ¿O que simplemente no hacéis (prácticas más soft o más hard, por ejemplo)?

Así que hay que distinguir los orígenes de esta infidelidad. A menudo, un tío puede tener una aventura de una noche, o algo más duradero, para reafirmar su capacidad de seducción, para tener una vida sexual más plena (frecuencia, prácticas…) y satisfactoria… Puede hacerlo con o sin sentimientos. Un hombre o una mujer puede engañar a su pareja y quererla también. Aunque parezca totalmente contradictorio. Aunque haya jurado fidelidad ante el alcalde. Un hombre o una mujer puede decirle la verdad, toda la verdad, a su amante, decirle que tiene pareja y que nunca dejará a su marido o a su mujer, que es solo por sexo y nada más, y que, incluso años después, no cambiará de opinión.

¿Dónde están tus límites? ¿Para ti engañar es solo un beso? ¿Un pensamiento? ¿Unos preliminares? ¿O el acto en sí?

Una infidelidad puede salvar una pareja… igual que puede destruirla. Pero, si piensas que todos somos falibles, que un desliz puede ocurrir y que se trata de una auténtica señal de alarma para reavivar la seducción en tu pareja, adelante. Pero nunca dejes pasar una infidelidad sin darle un sentido, sin hablarlo con tu pareja. Superado el primer golpe, en el que tu ego sale muy tocado, puedes intentar comprender los mecanismos que precipitaron ese paso al acto. Si quien te ha engañado te carga toda la responsabilidad y te hace sentir culpable, huye: estás ante un retorcido que no asume sus actos y que prefiere echarle la culpa a otro, el prototipo del perdedor. Si la infidelidad descubierta es la ocasión de tener una conversación honesta, con el corazón en la mano, con tu pareja, entonces aprenderás muchísimo sobre ti… y tu pareja podrá salir totalmente fortalecida. Pero la persona engañada pasará por etapas realmente largas y difíciles. Lo peor son las imágenes en la cabeza que llegan en cualquier momento. Para eso, solo el tiempo podrá apagar esas imágenes mentales devastadoras. Los primeros tiempos son duros. Pero, si se consigue superar, se puede llegar a pensar que el amor lo supera todo… incluso el propio sufrimiento.

Pero ¿aceptará la persona engañada otro desliz de su pareja? Si su pareja tiene suficiente sentido común, verá hasta qué punto ha hecho sufrir al ser amado, y eso debería quitarle las ganas para siempre… Apostemos por ello. Errar es humano, al fin y al cabo. ¿Y no es mejor que tu pareja vuelva por voluntad propia que forzada y obligada por un ritual de magia?

La mirada de los demás sobre la infidelidad

Sobre todo, en esos casos, evita hablarlo con la familia, con los amigos… Muy a menudo, se ponen de tu parte, lo cual es totalmente legítimo. Y entonces te vas encerrando poco a poco en el papel de víctima y no puede salir de ahí ninguna conversación fértil. En cambio, si tu entorno tiene un poco de perspectiva, podrá ayudarte, pero es relativamente difícil, ya que tendrías que exponerlo todo, incluida tu vida íntima… Es difícil mantenerse neutral en esos casos.

La infidelidad suele criticarse, juzgarse… Pero muchísimas personas ya lo han vivido en su vida de pareja. En la mayoría de los casos, no lo proclaman a los cuatro vientos. Muy a menudo, con remordimientos o sin ellos, quienes engañan se lo cuentan a su mejor amigo o amiga, que nunca dirá nada. Es un secreto a menudo demasiado pesado para llevarlo a solas. Al final, la fidelidad jurada a veces se tambalea. Pero le corresponde a la persona que engaña cuestionarse para saber si se trata de una sola vez y, por tanto, de un único desliz, de un error en definitiva, o si es una necesidad compulsiva, en cuyo caso eso pondría en cuestión toda una parte de su personalidad…

Si te han engañado, dite que no estás sola. Que seguramente estás pasando un calvario, más aún si te acabas de enterar (¡y más aún según las circunstancias!). Pero, sobre todo, dite que tú también podrías haber sido la persona que engaña… Nunca estamos a salvo. Queda por saber si eres capaz de perdonar (pero no necesariamente de olvidar) o si, para ti, se ha cometido lo irreparable y esa grieta en la confianza depositada en el otro ya no puede repararse.

Entonces, ¿cómo recuperar a mi ex?

Has identificado las causas, ahora todo te parece claro. No dudes en hacer una lista de las causas de tu ruptura. Siempre ayuda a verlo más claro. Poner palabras a lo que sufres puede ser ya un primer paso, una especie de desahogo, o al menos una forma de sentirte mejor. Pruébalo, verás, te despejará la cabeza.

Ahora subamos una marcha, ya que hemos localizado el origen del mal. Para resolver un problema hay que ir a la raíz, aunque cueste cuestionarse, porque, cuando te dejan, piensas enseguida que el otro es culpable al cien por cien y que solo él debe asumir la responsabilidad.

Retomar el contacto con tu ex: ¿cómo hacerlo?

¿Tengo que esperar a que mi ex vuelva a contactarme? La respuesta: no lo sé, no estoy en tu lugar ni en tu cabeza, y menos aún en la suya. Pero, por lo general, si tu ex ha querido romper, no retomes el contacto demasiado pronto. No lo asfixies. Déjalo tranquilo por ahora. Él también necesita reflexionar. Deja que te eche de menos. Imagínatelo: a fuerza de comer demasiado chocolate, se le pierde por completo el gusto. Se vuelve algo cotidiano. Ponte a dieta de chocolate. Verás que la primera onza que pase por tu boca tendrá un sabor completamente distinto… Y más aún si la dieta ha durado mucho…

Esperar a que vuelva a contactar contigo

Así que deja que tu exmarido o tu exmujer vuelva a ponerse en contacto contigo. Si el contacto es por teléfono, quizá mejor no descolgar al primer tono. Si temes no poder contenerte, no contestes enseguida. No juegues la carta de la persona a la que le da igual y que ya está pasando las horas en una discoteca. Sonaría falso al instante. Si te ves capaz de controlar tus emociones, descuelga. Haz ejercicios de respiración discretamente para gestionar las emociones si te apetece.

Por los medios indirectos (llamada, mensajes) se pueden decir cosas. Cuando no tienes a la persona delante, te sientes más capaz de expresarte sin notar la mirada de tu interlocutor. Así que aprovecha la ocasión para decir lo que llevas dentro. Haced balance juntos para saber en qué punto estáis. Si lo consideras necesario, puedes proponer un encuentro «real» si notas a tu ex abierto y receptivo. Quizá no de inmediato, para esperar a que el torrente de emociones se apague un poco más. En cualquier caso, este contacto te permitirá «tantear el terreno» y conocer la postura de tu ex.

No intentes conocer su vida privada: si vuelve a tener pareja o no, si te engañó, dónde está, con quién se ve, si llora todas las noches o si, por el contrario, recorre todos los garitos de la ciudad. Da igual. Considéralo tal cual: es tu ex, y punto.

Aunque te piquen los dedos de ganas, quizá mejor no le escribas. Ni siquiera un mensajito tierno o atento. Puede que la ocasión no se preste, salvo si notas que puede estar receptivo y que, al final, los daños no son tan graves. Adáptate a la situación y a lo que te dicte tu intuición. ¡Pero ten presente la técnica del chocolate! Hazte desear…

Para cada persona, los tiempos son completamente distintos. Así que las noticias pueden llegar dos horas después de la ruptura, tres días, cinco semanas… Eso no presagia nada sobre el resultado del reencuentro. Pero, por lo general, tarde o temprano hay un motivo, objetivo o no, para volver a contactarte: recoger sus cosas, rescindir el contrato de alquiler…

El reencuentro en persona: ¡un momento decisivo!

Con el paso del tiempo, seguramente tendrás ocasión de planear un reencuentro en persona. Ese momento será crucial.

Si la rutina ha matado tu relación, piensa en llegar en modo bombón. Él se fijará necesariamente en tu esfuerzo. Un bonito corte de pelo, un maquillaje impecable, elegancia, sobriedad en los complementos… En resumen, procura estar radiante y atraer su mirada. No enseñes la mercancía: nada de escote provocador, ni de comportamiento vulgar, ni de maquillaje en versión bote de pintura. Con tu elegancia natural, inevitablemente vas a atraer la mirada de otros hombres. Así podrías picar los celos del señor y hacer que despierten… A tu ex le costará ver que podrías estar con cualquier otro hombre, ya que, al fin y al cabo, ya no tienes que rendirle cuentas… Aun así, no te pongas provocadora. Pícale, pero sin pasarte. ¡Todo es cuestión de una sabia dosificación!

Demuéstrale que el chocolate ha cambiado de envoltorio y que desenvolverlo puede ser igual de rico. Despacio…

Evita retomar la historia demasiado pronto. Porque, al final, corres el riesgo de pasar por alto por completo las razones que provocaron la ruptura. Solo pegarás los pedazos con celo. Si sientes la necesidad, pide ayuda a un especialista en pareja o a otros profesionales.

Después de este encuentro en persona, si así lo sientes, espera también a que sea él quien vuelva a ti. Eso puede hacerle reflexionar después de haberte visto. La técnica del chocolate seguramente ha funcionado…

Después, te toca a ti mover ficha, según tu intuición, para que vuestra relación vuelva a funcionar, pero no lo olvides: no quemes etapas.

Conclusiones

A la pregunta de cómo recuperar a tu ex, te hemos aportado algunos elementos de respuesta. Espero que, al leer este largo texto, hayan surgido preguntas en ti. Eso querría decir que eres capaz de tomar la decisión correcta. Si no has encontrado un punto de partida para la reflexión, tranquilidad: date tiempo, pero no tomes decisiones precipitadas.

El objetivo de este largo artículo es, sobre todo, hacerte comprender que siempre es más rico y deseable dar paso a una verdadera reflexión, que tendrá un impacto en ti, en los demás, en tus enseñanzas kármicas, que lanzarte de cabeza a la magia con la esperanza de un retorno del ser amado. No busques un atajo, no pienses que un largo túnel es inútil. Piensa en todos los artistas que escribieron su obra más bella o compusieron su canción más bonita durante una ruptura, por ejemplo. Al vivir acontecimientos duros y difíciles, tienes material para transformarlo en algo positivo. Por supuesto, no te deseo lo peor, pero acoge estos acontecimientos tal como vienen. ¡Acoge tus emociones y sublímalas!

N. B.: por supuesto, en este texto aparecen ejemplos de parejas. Tranquilizo a todos los Jean-Etienne y a todas las Sophie: no los conozco. No he tomado ningún ejemplo de mi vida personal… Podría haber hablado de Mélissa o de Valoche. Da igual. Adapta tu pareja como te apetezca… Porque, al final, el amor, sea entre hombre y hombre, entre mujer y mujer o entre hombre y mujer, qué más da… ¡Es tan bonito amar!

La vida sentimental es muy a menudo el primer motivo de consulta de videncia entre las mujeres. En los hombres, el motivo de consulta suele ser más bien la vida profesional. No todos tenemos las mismas concepciones de la vida ni las mismas prioridades. Pero podemos entendernos…

Al parecer, el doctor Alain Brunet, canadiense, habría descubierto propiedades muy interesantes del propranolol ante un gran desengaño amoroso. Con ese fármaco y un acompañamiento profesional, podrías «amortiguar» el golpe de una ruptura y suavizar así el sufrimiento emocional y físico… Te toca a ti formarte tu propia opinión. Pero ¿no estaremos queriendo resolverlo todo con pastillas? ¿No vivimos en una época en la que lo queremos todo rápido? ¿Por qué no apuntarse a un método que nos hiciera olvidar directamente a nuestro ex, como si nunca hubiera existido? Sencillo, rápido, pero… tendrás que rascarte el bolsillo. Así que, o bien decides pagar por un ritual cualquiera o por un fármaco cualquiera, y puedes salir antes del bache. O bien decides simplemente acoger tus emociones, por intensas que sean, para hacer algo con ellas y salir de esto con más fuerza.

Así que, si tienes ganas de dejar a tu marido o a tu mujer, te invito a probar un simulador de pensión de alimentos como los que ofrecen las webs oficiales. Verás así si de verdad merece la pena dejar a tu mujer o a tu marido por otra persona a la que apenas conoces. ¿Es tu corazón el que habla o solo tus ganas de sexo? ¿Puede una aventura de una noche amenazar el edificio que has construido junto a tu pareja con mucha paciencia, con lágrimas y con alegrías? ¿Es una simple crisis o está definitivamente perdido?

En cualquier caso, la separación puede tener su lado bueno. Siempre que se deje tiempo a los dos y no se haga nada que pueda coartar la libertad del otro. La relación de pareja no tiene nada de camino de rosas. Concédete el derecho a equivocarte y, sobre todo, no pierdas la confianza.

Si el ser amado es un patán de primera, seguramente dejarte es el mejor regalo que podía hacerte. Si el ser amado es de verdad la persona que te está destinada, lo más probable es que vuestros caminos vuelvan a cruzarse… Queda por saber cuándo.

Si de verdad no te encuentras bien, recurre a profesionales sanitarios para que te acompañen. El mejor aliado sigue siendo el tiempo. No te pierdas en los meandros de la magia o de la venganza. La mejor venganza que puedes tener contra la otra persona es encontrar a alguien que valga la pena y ser feliz… Así de sencillo… ¡No olvides que no hay mal que cien años dure!

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